2006-03-08
La bandera lila es tricolor
Entiendo el feminismo globalmente, es decir como un movimiento de mujeres que ha sido capaz de construir una teoría amplia, rigurosa y seria. Que es capaz de plantear luchas por la igualdad y la búsqueda de un mundo paritario (no sólo en el número sino en todos los niveles de la vida) y que por lo tanto es un movimiento que trabaja por la justicia social, global para todas las personas. Porque los privilegios que sustenta la sociedad patriarcal sobre los varones, lo hace castrándolos de aspectos de la vida tan hermosos como la ternura, el cuidado y valores como compartir, cooperar, frente al individualismo o la competitividad. La reflexión que realizamos las mujeres es a favor de nosotras y de los varones también, puesto que el futuro no es “darle la vuelta a la tortilla”, no es que las mujeres hagamos como los hombres, sino que desde nuestras diferencias (ricas, porque la diferencia, el mestizaje son ricos) impulsemos una sociedad paritaria, igualitaria para hombres y mujeres. Para eso hace falta visibilizar, actuar, potenciar, trabajar codo con coco. Y que las políticas dirigidas a la igualdad y a combatir, por ejemplo, la violencia hacia las mujeres, tengan financiación suficiente. Porque todos y todas ganamos ser persona en el sentido pleno de la palabra.
En nuestro país se dice que hemos mejorado mucho en los últimos años. Quizá haya sido menos de lo que pensamos ya que en muchos aspectos se ha llegado a los niveles alcanzados en la IIª República española. Tras el oscuro y terrible túnel de la dictadura franquista, las mujeres hemos conseguido avances parciales. Algunos ejemplos: eliminar la licencia marital y la obediencia al marido, la ley del divorcio, despenalizar el adulterio, la despenalización del aborto en tres supuestos, en algunos partidos listas paritarias. Recientemente una Ley Integral contra la violencia hacia las mujeres que tiene sus luces y sus sombras. En debate, leyes de Dependencia y de Igualdad. En 1.978 la Constitución española que consagra igualdad y desigualdad…
Sí, las mujeres en nuestro país hemos avanzado. Menos de lo que pensamos. Menos de lo que imaginamos. Menos por lo que luchamos.
A menudo esa igualdad legal (¿existe?) es un espejismo que engaña. Porque aún queda mucho camino por recorrer. Romper el techo de cristal que impide a mujeres capaces llegar a los puestos de toma de decisión, gestión, ….Acabar con la figura de las mujeres comodín: esas que sirven para todo pero que no se consolidan en nada de modo que los varones siempre estarán en mejores circunstancias. Alcanzar la paridad. Real, no sólo ya en número de representantes públicos u otras cuestiones cuantitativas (que también) sino en aspectos de la vida diaria como son el cuidado de la infancia, personas dependientes, ancianas, de la casa, el mundo de los afectos o de la reproducción. Acabar con la discriminación laboral, precariedad, trabajos temporales, medias jornadas, desigualdades salariales. Incluir en los programas educativos, mujeres que, por derecho propio, tienen derecho a ello. Poco se ha avanzado desde aquellos años en los que en literatura se estudiaba a Rosalía de Castro y Gabriela Mistral ante un ejército ingente de varones. ¿Dónde está Delmira Agustini, Juana de Ibartiguro, Alfonsina Storni, y tantas y tantas otras? ¿Dónde las pintoras, escultoras: Artemisia Gentileschi, Camilla Claudel, Paula Moderson Bequer, Berthe Morisot, Frida Khalo, Remedios Varo, Maruja Mallo, y tantas y tantas otras olvidadas, ocultadas en los libros de texto?
Porque la pervivencia de las mentalidades en las que las mujeres son seres de segunda, permite que continúe la violencia hacia ellas, la utilización de sus cuerpos, en definitiva, permite que perviva la discriminación.
Hoy, como siempre, o como casi siempre, las mujeres mantenemos esa antorcha de rebeldía, de libertad., de lucha por conseguir un mundo sin desigualdades y, sabemos, las mujeres feministas y de izquierdas, que para conseguir una sociedad justa para nosotras también es necesario que lo sea para los varones, porque aunque las mujeres puedan reinar en nuestro país (y se elimine de esta manera una discriminación real y patente de nuestra constitución) la sociedad no será más igualitaria hasta que no se garantice el Artículo 14 de la Constitución: “Los españoles (y españolas) son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Mientras el padre de una niña, que puede llegar a ser reina, posea una vivienda de 1.700 metros cuadrados por el sólo hecho de ser heredero de la corona, habrá discriminación. Por eso la defensa de la república como una forma de estado más igualitaria. Pero, mientras en esta república existan desigualdades tan enormes como las que actualmente conocemos, quedará mucho camino por recorrer. Que una de las mayores terratenientes de Andalucía y principal beneficiada de subvenciones europeas (1,8 millones de euros en 2003) recientemente nombrada hija predilecta de Andalucía, sea una mujer no sirve demasiado para avanzar en la justicia social y la igualdad. Se hubiese realizado un pequeñito trecho de este camino tan largo hacia la igualdad, si en vez de a la Duquesa de Alba, se hubiesen reconocido a tantas y tantas jornaleras anónimas que con su trabajo, esfuerzo, doble jornada laboral (en el campo y en la casa) han contribuido a incrementar la riqueza de Andalucía.
Por eso en IULV-CA sabemos que hay que seguir luchando. El 8 de marzo de 2006 la lucha de las mujeres es la de todas las personas. De todas las que busquen, anhelen, vivan para construir un mundo mejor. Eso esperamos las mujeres. Eso llevamos esperando muchos años. Y en esa esperanza nos movemos. Porque la bandera lila es tricolor. Y es roja, blanca y verde.